Características básicas de los hijos
- Sentimiento de culpa: el hijo puede sentirse el causante del consumo abusivo por parte de su padre o madre.
- Depresión: el hijo se siente solo y desesperado en su necesidad imperiosa de cambiar la situación familiar.
- Angustia o ansiedad: el hijo se siente continuamente preocupado por la situación familiar. Puede temer que el padre o madre, adicto/a, se enferme, se haga daño, surjan peleas, violencia, entre sus padres.
- Enojo: el hijo puede sentir enojo contra el padre adicto, por no sentir protección ni apoyo.
- Temor: las peleas constantes generan el síndrome de “corazón de soldado”, haciendo que el hijo se sienta bajo un estado de Hipervigilancia permanente.
- Control – Obsesión - Aislamiento: los hijos tienden a manejar la adicción de sus padres de forma controlada, dedicándose a actividades con una fuerte intensidad o deprimiéndose mientras se aíslan emocionalmente de su entorno de amistades y familiar.
- Confusión: la conducta adictiva suele cambiar repentinamente de amorosa a iracunda, independientemente de la conducta del niño. Esto provoca una alteración constante en el familiar.
- Vergüenza: los hijos suelen sentir que sus hogares son inestables y que prevalece un secreto oculto, esto los avergüenza e inhibe la relación con amigos y con su entorno inmediato.
- Autoestima: la desvalorización y las agresiones constantes por parte del sistema familiar, debilitan los aspectos yoicos y vitales del hijo.
- Negación: es el mecanismo de defensa más utilizado por los hijos, debido al fuerte dolor emocional de la enfermedad, buscan no anoticiarse de ella.
- Dificultades en la comunicación: la adicción tabica los diferentes canales de comunicación, por lo cual los miembros de la familia quedan aislados como si formaran pequeñas islas.